Una cicatriz quirúrgica es el resultado de un corte (incisión) realizado durante una cirugía. La cicatriz puede tener cualquier tamaño, dependiendo de la operación que se haya realizado. A menudo, la cicatriz se convierte en una zona de piel gruesa y pigmentada llamada queloide. Los cirujanos intentan que las cicatrices sean lo más pequeñas y discretas posible.
Los queloides son firmes, abultados y brillantes. Pueden aumentar de tamaño con el tiempo. En las pieles más claras, su color varía desde un tono ligeramente rosado hasta un rojo intenso. En las pieles más oscuras, los queloides pueden tener el mismo color que la piel circundante o ser más oscuros. Pueden provocar comezón y dolor. Cuando se exponen al sol, pueden oscurecerse.