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Consumo de tabaco. El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo de cáncer de cabeza y cuello. Las personas que fuman, mascan tabaco, consumen rapé o fuman en pipa tienen una probabilidad mucho mayor de padecer cáncer de cabeza y cuello que las personas que no lo hacen. El tabaco sin humo aumenta el riesgo en gran medida. El riesgo depende de la cantidad que se consume: cuántos cigarrillos, puros o pipas fuma o con qué frecuencia mastica o consume rapé. El riesgo también depende de la cantidad de años que haya consumido tabaco. El consumo de marihuana o el tabaquismo pasivo (el humo de otras personas) también pueden aumentar el riesgo de cáncer de cabeza y cuello.
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Consumo de alcohol. Beber mucho y beber con frecuencia suele aumentar el riesgo. Si bebe mucho y fuma, el riesgo es mucho mayor.
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Mala alimentación. Una alimentación con bajo contenido de vitaminas A y B y frutas y vegetales podría aumentar el riesgo de cáncer de cabeza y cuello. El consumo abundante de carne de res procesada o curada con sal también puede aumentar el riesgo.
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Cuidados bucales deficientes. Si no tiene un buen cuidado de la boca y los dientes, puede aumentar el riesgo de cáncer de cabeza y cuello. Por ejemplo, en las dentaduras postizas que no se ajustan bien se pueden acumular sustancias, como alcohol y partículas de tabaco, lo que puede aumentar el riesgo. Si tiene antecedentes de enfermedad de las encías y pérdida de dientes, puede estar en mayor riesgo.
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Determinadas infecciones virales. La infección por ciertos tipos de VPH (virus del papiloma humano) aumenta el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer de cabeza y cuello. La exposición al virus de Epstein-Barr, el virus que causa la mononucleosis, puede aumentar el riesgo de cáncer de nasofaringe y de glándulas salivales.
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Exposición al sol. El cáncer de labio es más frecuente en personas que pasan mucho tiempo al sol. La exposición al sol de la piel desprotegida de la cabeza, la cara, las orejas y del cuello puede causar cáncer de piel.
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Género. El riesgo es de 2 a 3 veces mayor en los hombres que en las mujeres. No obstante, la tasa de cáncer de cabeza y cuello en mujeres ha ido en aumento en las últimas décadas.
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Edad. Las personas mayores de 40 años tienen un mayor riesgo.
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Determinadas exposiciones en el trabajo. Las personas que estuvieron expuestas en el trabajo a algunas sustancias, como vapor de ácido sulfúrico, níquel, polvo de madera, vapores de pintura, formaldehído o asbesto, tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de cabeza y cuello. Aquellas personas que trabajan cerca de estas sustancias deben seguir las normas de seguridad y de trabajo, como una ventilación adecuada en el lugar de trabajo y el uso de respiradores, para evitar respirar sustancias químicas peligrosas.
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Sistema inmunitario debilitado. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados, como aquellas que han recibido trasplantes de órganos o que tienen SIDA, tienen un mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer de cabeza y cuello.
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Síndromes hereditarios. Determinadas enfermedades genéticas hereditarias, como la anemia de Fanconi, ponen a las personas en mayor riesgo de desarrollar cánceres de cabeza y cuello.